El tiramisú es el postre italiano por excelencia. Es una de las recetas más famosas de la cocina italiana y se ha convertido en un imprescindible en las cartas de postres de casi todos los restaurantes. Facilísimo de preparar, rápido y sin horno, así que es el recurso perfecto para preparar un dulce casero, incluso para los poco expertos en repostería.
Aunque no es una receta compleja, sí que es importante conocer algunas claves para que salga perfecto. Como pasa en muchas ocasiones, existen múltiples variaciones del tiramisú y cada cual lo adapta a sus gustos, yo os enseñaré la receta que me enseñaron a mí en mi colegio (estudié en un colegio italiano) y las madres de mis amigas. Es la que preparo desde siempre y con la que estoy convencida que conseguiréis un tiramisú casero de 10.
Es un postre con pocos ingredientes, pero deben ser de calidad. Aquí algunas recomendaciones:
- No uséis otro queso que no sea Mascarpone y escoged uno de calidad, pues realmente se nota mucho en el resultado final. Hay quien usa otro queso tipo crema o nata líquida, yo no os lo recomiendo.
- Al igual que con el queso, un café de calidad es clave para conseguir un buen tiramisú casero: nada de cafés solubles o similar, un buen café de cafetera italiana y si es de marca buena mejor (Kimbo, Illy, Lavazza,…).
- Otro consejo importante para conseguir un tiramisú perfecto es que los huevos estén a temperatura ambiente. Será más sencillo montar las claras y las yemas. Sobre el batido de las yemas, os cuento. Las yemas las batiremos hasta blanquear junto con la mitad del azúcar, hasta que queden bien cremosas, y debemos asegurarnos que el azúcar se disuelve bien y no queden granitos. Simplemente hay que batir, batir y batir. Respecto al batido de las claras, no hay que pasarse ni quedarse cortos. No hay que llegar a montarlas a punto de nieve, pero sí conseguir un espesor suficiente para poderlas incorporar con facilidad. Pararemos cuando las varillas dibujan ondas en las claras.
- Sobre el mezclado, como ocurre con todas las elaboraciones que requieren de ingredientes batidos, es esencial mezclarlos con suavidad para no perder el aire incorporado. Así que cuando ya hayamos batido (con varillas eléctricas sin problema) por un lado las yemas y por otro las claras, las integraremos con una lengua repostera o espátula para conservar el volumen y aire conseguidos.
- Una vez terminado el tiramisú hay que taparlo bien y guardarlo en la nevera al menos 24 horas. Os recomiendo este reposo, ya que le sienta de fábula y se consigue que la consistencia sea perfecta, manteniendo la esponjosidad.
- A la hora de consumirlo os recomiendo sacarlo unos 10-15 minutos antes, para que haya atemperado un poco, pero siga fresco.
Tiempo total: 20 min + enfriado (recomiendo 24h)
Raciones: 1 tarta
Dificultad: Baja
Ingredientes:
- 500 gr queso mascarpone
- 5 huevos temperatura ambiente
- 100 gr azúcar
- 200 ml café frío
- Galletas savoiardi o bizcochos de soletilla
- Cacao en polvo
Elaboración:
Paso 1:
Empezaremos preparando el café para que enfríe. Para acelerar el proceso podemos verterlo sobre una fuente amplia y al tener una capa más fina enfriará en unos 10-15 min. También podemos prepararlo el día anterior y así ganar tiempo. Si lo van a consumir niños podéis usar café descafeinado.
Paso 2:
Seguiremos por separar las claras de las yemas. Reservaremos las claras y batiremos las yemas con la mitad del azúcar hasta que doblen su tamaño y conseguir una masa esponjosa y más bien blanquecina. Podemos hacerlo con unas varillas de mano, pero os recomiendo que uséis unas eléctricas para aseguraros que sube bien.
Paso 3:
Mezclaremos el Mascarpone en un bol a parte (mejor si está templado y no recién sacado de la nevera) y después lo agregaremos a la mezcla anterior por tandas, en 2 o 3 veces, y lo batiremos hasta conseguir una mezcla homogénea.
Es en este punto donde, de forma opcional, le podéis agregar 1/2 vasito de Amaretto, un licor típico italiano. A mí personalmente no me gusta agregarlo, porque le da un sabor dulce, pero es muy típico. También podéis valorarlo en base a los comensales: si niños van a comer tiramisú, mejor no incluirlo.
Paso 4:
Ahora batiremos las claras. Empezaremos batiendo a velocidad baja y cuando tengan algo de volumen agregaremos la otra mitad del azúca, subiremos la velocidad de las varillas y batiremos hasta que formen picos suaves.
A continuación las agregaremos con movimientos envolventes a la mezcla de yemas y Mascarpone, asegurándonos que no hacemos mucha presión para que no se baje el volumen que hemos conseguido. Como ocurre con todas las elaboraciones que requieren de ingredientes batidos, es esencial mezclarlos con suavidad para no perder el aire incorporado. Lo recomendable es usar una espátula de silicona y mezclar los ingredientes de abajo hacia arriba, con movimientos envolventes.
Paso 5:
Cuando hayamos incorporado por completo las claras, empezaremos a montar el tiramisú. Podéis hacerlo en vasitos individuales o una fuenta grande. El proceso será el mismo.
Bañaremos los savoiardi en café y cubriremos toda la base del molde o fuente. Sobre esta base de bizcochos verteremos una capa generosa de crema y le espolvorearemos un poco de cacao. Después, volveremos a cubrir con una capa de savoiardi, crema y cacao. Seguiremos así hasta terminar toda la crema, que dependerá del tamaño de vuestro molde o fuente.
Paso 6:
Cuando ya tengamos el tiramisú montado, lo taparemos con papel film o una tapa y lo llevaremos a la nevera como mínimo 1 noche entera. El reposo es fundamental en esta receta, pues se consigue que la consistencia del tiramisú sea perfecta, sin desmoronarse a la hora de servirlo y manteniendo la esponjosidad.
A la hora de servirlo, si vemos que el cacao se ha derretido mucho o integrado en la mezcla, podemos espolvorearle un poco más, pero sin pasarse para mantener el equilibrio de sabores.
Espero que os animéis a hacer la receta porque, como veis, es muy fácil y está deliciosa.
¡A mi me encanta!


