Hay recetas y recetas, postres que haces un día y no repites, o recetas como la que os traigo hoy que son de las de guardar bien a mano y repetir sin parar. Este en clásico muy fácil de hacer, que no necesita horno y que gusta a todos los públicos, ¡especialmente a los niños!
La tarta de tres chocolates es un postre ideal para un fin de semana goloso o para una ocasión especial en la que queramos celebrar algo o sorprender a alguien. No tiene mucho secreto, solo respetar los tiempos y, sobretodo, os aconsejo mucho utilizar chocolates de la mayor calidad posible, pues es lo que nos va a conseguir la consistencia perfecta y un mejor resultado final.
Para presentarla podéis servirla con simplemente con la última capa de chocolate blanco o adornarlo con unos frutos secos (tipo almendras laminadas o crocanti), bolitas de chocolate, virutas variadas, adornos comestibles, nata montada… ¡Hacedla vuestra!
Tiempo total: 30 min + 90 min enfriado entre capas + 4h enfriado final
Raciones: 1 molde 24 cm (12-14 porciones)
Dificultad: Fácil
Ingredientes:
- 150 gr chocolate negro de calidad
- 150 gr chocolate con leche de calidad
- 150 gr chocolate blanco de calidad
- 150 gr galletas tipo Maria o Digestive
- 75 gr mantequilla fundida
- 600 ml nata para montar (la necesitaremos en 3 porciones separadas)
- 900 ml leche entera (la necesitaremos en 3 porciones separadas)
- 24 gr / 3 sobres cuajada en polvo
- Decoración deseada. En mi caso virutas de chocolate negro y blanco
Elaboración:
Paso 1:
Empezaremos triturando las galletas hasta conseguir un tipo de arena. Lo mezclaremos con la mantequilla derretida y nos aseguraremos que todas las galletas se impregnen bien. Lo verteremos sobre un molde desmoldable, que bien puede ser de silicona o en el que pongamos papel vegetal en la base, y lo aplastaremos muy bien y lo repartiremos bien por toda la superficie. Lo llevaremos a la nevera mientras seguimos con la receta o como mínimo media hora.
La receta está pensada para un molde de entre 22 y 24 cm de diámetro. Si tenéis uno más pequeño aseguraros que sea bien alto o se os saldrá la mezcla.
Paso 2:
Seguiremos con la primera capa de chocolate, que será la de chocolate negro. Para ello, pondremos a calentar en un cazo 200 ml del total de la leche indicada anteriormente, junto con 200 ml de la nata. Cuando empiece a calentar, añadiremos el chocolate a trocitos y removeremos hasta que funda por completo. Retiraremos del fuego y reservaremos unos segundos. Mezclaremos, en un vaso o taza, 100 ml de leche del total indicado junto a 1 de los sobres de cuajada. Removeremos bien con una cuchara hasta no ver grumos y lo agregaremos a la mezcla de chocolate fundido, que volveremos a llevar al fuego, a la mínima potencia. Con la ayuda de unas varillas, removeremos suavemente unos 5 minutos o hasta que la mezcla empiece a espesar ligeramente.
Paso 3:
Cuando hayamos conseguido una textura ligeramente cuajada, recuperaremos la base de galletas de la nevera y verteremos encima la mezcla de chocolate. Dejaremos enfriar unos 5 min fuera de l nevera y después lo dejaremos enfriar en la nevera entre 30 y 45 minutos, para que cuaje bien.
Paso 4:
Cuando veamos que la mezcla de chocolate está casi cuajada, empezaremos a preparar la segunda capa de chocolate. Repetiremos los pasos indicados anteriormente, pero con el chocolate con leche.
Paso 5:
Recuperaremos la tarta de la nevera y nos aseguraremos que ha cuajado. Rallaremos la superficie con un tenedor con dos propósitos. Por un lado nos ayudará a confirmar la consistencia, si lo vemos muy blando mejor dejarlo enfriar un poco más. Por otro lado, estas pequeñas «hendiduras» nos ayudarán a que el siguiente chocolate penetre un poco y, al desmoldar el pastel, las capas no se deslicen. Verteremos el chocolate sobre el dorso de una cuchara y no directamente sobre otro chocolate, a un ritmo suave, para que no se rompa la capa inferior.
Dejaremos reposar 5 min fuera de la nevera para que se vaya el calor inicial y luego lo llevaremos de nuevo a la nevera entre 30 y 45 minutos o hasta que cuaje.
Paso 6:
De nuevo, repetiremos todo el proceso con el chocolate blanco. Esta vez, cuando lo llevemos a la nevera lo dejaremos enfriar unas 4 o 5 horas antes de servir. Os recomiendo que lo dejéis el tiempo suficiente para que no se os desmonte cuando lo desmoldéis y quede bien cuajada.
Finalmente la podéis decorar con lo que más os guste. En mi caso la cubrí con virutas de chocolate, que le daban un contraste crujiente delicioso. Os prometo que la explosión que se forma en la boca cuando se juntan los tres chocolates, con esa textura tan suave, ¡es increíble!
¿Para qué ocasión la vais a preparar?

