Seguimos a tope con el espíritu navideño con esta maravillosa tabla de quesos variada y original. He aprovechado la excusa de que se acercan las fiestas para prepararla, creo que es una idea de aperitivo ideal y que luce increíble en cualquier mesa navideña, pero en realidad se puede preparar para cualquier tipo de aperitivo con familia y amigos o para una comida de picoteo variado.
Este tipo de tablas solemos verla en Pinterest y en Instagram y nos preguntamos cómo puede ser que queden tan bonitas y luego a nosotros nos sale un churro. Bueno, tiene su preparación, muy sencilla, pero hay que tener en cuenta algunos factores clave para conseguir un resultado de 10! He mirado y leído un montón de posts y creo que en resumen se trata de esos 5 puntos clave:
- Variedad de color
- Variedad de texturas
- Diversidad de productos
- Cantidad, lo que junto al resto de puntos nos dará sensación de abundancia
- Montarla de a poco
Os explico un poquito más sobre cada factor.
1. COLOR
Todos sabemos que comemos por la vista, por lo que el color será fundamental para generar atractivo por el plato y que llame la atención. Debemos buscar variedad de colores que sean llamativos y que no apaguen el plato, que no se vea aburrido y sin sabor. Dado que el queso suele tener un color claro y neutro, deberemos buscar otros ingredientes y formas de dar color al plato. Podéis escoger los colores que más os gusten, siempre que sean elementos que liguen con los quesos. En mi caso los colores por los que opté son muy navideños, pues lo adapté a la temporada en la que lo preparé: naranjas, rojos, verdes,…
Colores que funcionan muy bien:
- Rojos, naranjas o similares: este tipo de colores se pueden conseguir con otros embutidos (ej. jamones, patés,…), pero también con frutas y verduras (ej. cerezas, tomates cherry, fruta deshidratada como los dátiles o los orejones, aceitunas moradas, higos,…).
- Verdes: son un clásico que no puede faltar en un plato. La mejor opción es optar por hierbas aromáticas (menta, albahaca, orégano, tomillo, romero,…), que suelen combinar a la perfección con cualquier queso o embutido. Pero como en el caso anterior, también podemos optar por frutas o similar (uvas, olivas, brotes, pepinillos,…).
- Dorados: si hacéis una tabla de quesos, el dorado es un color que va genial con el color de los quesos, porque se complementan muy bien y realza la tonalidad. Lo más usual es usar tostaditas, que además después servirán para untar o acompañar el queso. Pero también se puede optar por frutos secos que aporten color y textura (almendras, nueces, avellanas, pretzels,…).
2. TEXTURA
Al igual que el color, la texturas nos ayuda a que el plato se vea más apetitoso. Darle textura a la tabla pasa por 2 factores principales. Por un lado usar productos que tengan texturas diferentes, valga la redundancia. Por ejemplo usar un queso fresco, uno más curado y fuerte, otro blando,… Y por otro lado, por la manera de presentarlos, es decir los cortes. Si os fijáis en mi tabla hay quesos cortados en triángulos, en cubos, en rodajas, untados,…
A todo esto, hay que sumarle las texturas del resto de ingredientes que completan el plato. No es recomendable usar por ejemplo solo frutas, ya que todas tendrán una textura similar. Si usáis frutas, frutos secos, hierbas, tostaditas varias o palitos, todos diferentes entre ellos, el plato se verá mucho más atractivo.
3. DIVERSIDAD
Este punto se resume por sí solo y realmente es una combinación de los anteriores. Una tabla se verá mucho más atractiva si la presentamos con diversidad de productos, y sobretodo la hará más apetitosa, ya que por mucho que guste el queso, siempre mejora cuando se acompaña de otros ingredientes. El queso con miel, con mermelada, con uvas, con tostaditas,… madre mía podría seguir con la lista porque es infinita. Lo que hay que buscar es una buena diversidad de alimentos para que haya varios colores, textura y sobretodo sabores: salado (quesos, jamones, embutidos, aceitunas,…), dulce (frutas frescas o deshidratadas, frutos secos, mermeladas, miel,…), crocante (palitos, tostadas, frutos secos, crackers,…), y así sucesivamente.
Sobre este apartado, un último tip, también es interesante optar por diversidad en los tamaños, que también servía para la textura. Lo que os decía arriba, hay que intentar buscar diferentes cortes y disposiciones.
4. CANTIDAD
Si os habéis fijado en esas fotos que tanto os gustan en Instagram o Pinterest todas tienen un elemento común: la cantidad. Todas se ven súper llenas. Esto es porque algo vacío nos connota «aburrimiento». Si amontonamos, de forma elegante claro, los elementos, nos dará la sensación que hay muchas cosas ricas que queremos probar y nos ganará a la vista. El truco para hacer esto es ir montando la tabla de grande a pequeño, lo que enlaza con el siguiente punto.
5. MONTAJE
Como os decía, la clave para hacer el montaje final es tomárnoslo con calma y conocer bien los ingredientes que queremos tener en nuestro plato. Una vez los tengamos, los iremos disponiendo poco a poco, intentando empezar por los elementos más grandes y cada vez ir a los más pequeños, para rellenar todos los huecos. Para que os hagáis una idea, en mi tabla lo hice de la siguiente manera:
1) Como elementos grandes primero coloqué las 2 rodajas de queso de cabra, los triángulos de queso curado y las tiras de queso tierno tipo brie. Y los dispuse de forma repartida por la tabla, para que no estuvieran todos juntos y dieran unidad a todo el plato. Como veis, todos estos elementos, en este caso quesos, tienen tamaño, color y forma diferentes, para darle más atractivo. Incluso a una de las rodajas de queso de cabra le añadí un topping para hacerlo más llamativo (miel, frutas deshidratadas y nueces picadas).
2) Como elementos medianos coloqué las tostaditas, el potecito de la mermelada (que también podríais poner otra salsa, olivas,…), el queso emmental en cubos y los orejones. De nuevo los repartí de forma equilibrada por todo el plato y de manera que sus colores y textura despuntaran por varios puntos de la tabla y no solo en un sitio concentrado. Además, para darle un toque diferente a las tostadas, opté por untar un par con el rulo de queso crema que había preparado, os dejo aquí la receta.
3) Finalmente rellené los huecos y espacios con los elementos pequeños. De nuevo, como podéis ver en la foto, tienen medidas y colores diferentes. En mi tabla podéis ver las uvas, las hojas de albahaca y las ramas de romero.
En resumen, por si queréis saber todos los elementos de mi tabla, usé:
- Queso curado fuerte mezcla en triángulos
- Queso de cabra en rodajas, uno de ello acompañado de un topping de miel, frutas deshidratadas y nueces
- Queso blando suave, tipo brie, en láminas
- Queso emmental en cubos
- Queso para untar casero, aquí el mío
- Tostaditas con pasas
- Uvas
- Orejones
- Hojas de albahaca
- Ramas de romero fresco
- Mermelada de frambuesa casera
- Algún fruto seco
Espero que os haya encantado la idea y que lo probéis en vuestras mesas navideñas. Etiquetadme si lo preparáis, que así veo vuestras creaciones y me inspiro para hacer más tablas 🙂
