¿Os gusta tanto como a mi cocinar con ingredientes de temporada? Me encanta la versatilidad del boniato y como se puede utilizar en platos dulces y salados y en muchas formas: asado, frito, en puré, salteado…
Los que son muy aficionados al boniato como yo son los estadounidenses, que tradicionalmente cocinan el Sweet Potato Pie o pastel de boniato para Acción de Gracias (o Thanksgiving). Hay quienes también lo hacen con calabaza, ¡tengo que animarme a probar esa receta también!, pero es más típico acabar la cena con este pastel. Justamente esta noche se celebra Acción de Gracias en Estados Unidos y me apetecía traeros una receta un poco diferente a lo que habitualmente preparamos para nuestras celebraciones o fiestas.
Igual os parece raro un pastel con boniato, pero os aseguro que el resultado es sorprendente, el dulzor que tiene el tubérculo es genial para estas elaboraciones. En casa todos se quedaron boquiabiertos porque no se lo esperaban para nada.
Hoy os enseño como preparar también la masa de la base, pero si queréis comprar una refrigerada (¡os quedará también muy buena!) veréis como es una tarta súper sencilla y rápida de hacer, con pocos ingredientes queda sabrosísima. Eso sí, si hacéis vosotros la masa, os recomiendo hacerlo con antelación para que pueda reposar el tiempo necesario.
¡Vamos allá!
Tiempo total: 65 min (+ 150 min si hacemos la masa)
Raciones: 1 molde de 22-24 cm
Dificultad: Fácil
Ingredientes base:
- 150 gr harina de trigo
- 125 gr mantequilla fría
- 1 pizca sal
- 1 cda azúcar blanco
- 100 ml agua fría
- 1 cdita vinagre de manzana
- Como os he comentado es opcional. También podéis comprar una masa brisa ya preparada.
Ingredientes relleno:
- 1 boniato grande
- 4 huevos
- 1 yogur griego
- 150 gr panela
- 1/2 cdita nuez moscada
- 1/2 cdita canela
- 1/2 cdita jengibre en polvo
- Azúcar glas para decorar (opcional; los americanos también lo sirven con nata montada o crema)
Elaboración:
Paso 1:
Si hemos decidido hacer la masa de la base de la tarta empezaremos mezclando la harina, la sal y el azúcar en un cuenco grande. Cuando estén combinados y bien mezclados, agregaremos la mantequilla fría cortada en pequeños cubitos.
Paso 2:
Después, con la ayuda de las manos y los dedos, trabajaremos la masa, aplastándola hasta conseguir unas migas gruesas. La mantequilla no debe derretirse, todo lo contrario, deben quedar como trocitos visibles. Siempre decimos que lo importante es amasar bien, pero en este caso es todo lo contrario, pero este truco es el que nos permitirá conseguir una base consistente y crujiente. A continuación, mezclaremos el agua fría con el vinagre y lo iremos incorporando a la mezcla en 2 o 3 tandas, integrándolo antes de añadir la siguiente tanda. Cuando no se nos peque a las manos, haremos una bola con la masa, la envolveremos en papel film y la dejaremos reposar en la nevera durante unas 2 o 3 horas. Incluso podéis dejarla toda la noche.
Paso 4:
Mientras reposa la masa, es el momento de cocinar el boniato. Si tenéis más tiempo o tenéis que encender el horno para otras cocciones, podéis hornearlo alrededor de 1 hora, con la piel y algunos pinchazos.
Si solo debéis cocinar el boniato y queréis ahorrar tiempo (y luz), lo podéis hacer al microondas. Pincharemos el boniato en 5 o 6 puntos, lo pondremos en un plato y taparemos el plato con una bolsa de plástico fina, tipo las de la fruta y la verdura del supermercado. Nos aseguraremos que la bolsa tape todo el plato. Cocinaremos el boniato a máxima temperatura en tandas de 5 minutos. En mi caso se cocinó en 3 tandas. Para controlar la consistencia tocaremos el boniato: si está blanco, entonces retiraremos con cuidado la bolsa (ya que con el vaho de dentro podemos quemarnos) y lo pincharemos. Si notamos todo el boniato blando, estará listo. Lo cortaremos por la mitad y lo dejaremos enfriar por completo a temperatura ambiente.
Es ideal hacer este paso mientras se refrigera la base, para asegurarnos que se enfría por completo. Si usáis una masa de supermercado, entonces deberéis tener en cuenta el tiempo de cocinado y enfriado del boniato (lo podéis hacer el día de antes o un par de horas antes).
Paso 5:
Cuando el boniato ya haya enfriado, lo pelaremos y lo chafaremos con un tenedor hasta conseguir un puré.
Paso 6:
Cuando la masa ya haya enfriado y reposado, la sacaremos de la nevera y la extenderemos sobre una lámina de papel de horno con un poquito de harina. La estiraremos con un rodillo, también enharinado, hasta conseguir un diámetro algo más amplio que el molde en el que vayamos a hornear la tarta. Cuando tengamos la masa estirada y de un grosor como de medio centímetro, le daremos la vuelta al papel de horno sobre el molde o fuente y lo despegaremos con cuidado. Situaremos bien la masa y la pegaremos bien a los bordes. Si necesario, recortaremos la superficie para igualar todos los bordes. Pinchamos toda la superficie y colocamos un papel de aluminio sobre la masa con pesos. Yo usé garbanzos secos, pero podéis usar lo que tengáis a mano que no se queme. Nos llevaremos la masa al horno, pre-calentado a 180ºC, durante unos 15 minutos. Después, retiramos el peso y el papel de aluminio y lo volveremos a meter al horno 5 minutos más para que se dore ligeramente. La sacaremos del horno y la dejaremos enfriar sobre una rejilla unos 15 minutos.
Si usamos una masa comprada, la estiraremos igual en el molde, cubriendo toda la superficie, la pincharemos y cubriremos con un peso y la hornearemos de igual forma.
Paso 7:
Mientras hornea la base, acabaremos de preparar el relleno. Para ello, en un bol grande batiremos los huevos y la panela con unas varillas. Cuando el azúcar se haya integrado, agregaremos el yogur y mezclaremos de nuevo. Cuando se haya incorporado por completo, añadiremos el puré de boniato que teníamos reservado y volveremos a remover hasta combinar todos los ingredientes. Por último, añadimos las especies y nos aseguramos que todo quede uniformemente distribuido.
Paso 8:
Cuando la masa horneada haya enfriado 15 min, verteremos el relleno dentro y hornearemos la tarta a 180ºC unos 45 minutos. Como es un horneado largo, si durante el cocinado vemos que se doran mucho los bordes de la masa, podemos taparla con papel de aluminio o con una bandeja encima.
Antes de sacar la tarta del horno nos aseguraremos que esté cocinada. Pincharemos el centro con un palillo o un cuchillo muy afilado y si sale limpio la podremos sacar del horno. Al sacarla, la dejaremos sobre una rejilla hasta que se temple. Podemos comerla así o esperar a que enfríe por completo para poder hacerle decoraciones.
Yo la espolvoreé con azúcar glas, pero también podéis decorarla con merengue o crema, incluso con una bola de helado. Los americanos suelen acompañarla de lo que ellos llaman heavy whipping cream, nuestra nata montada.
Es una tarta que se conserva perfectamente varios días fuera de la nevera, siempre que no haga mucho calor en el ambiente. Os recomiendo que la guardéis en un porta-tartas o recipiente hermético para que no se seque. Si hace mucho calor o si utilizáis nata o similares os recomiendo refrigerarla y sacarla un poquito antes de consumirla.
Si no lo habéis probado antes, este pie os sorprenderá mucho.


