Como sabéis, si ya me seguís desde hace un tiempo, en casa nos encanta la pizza y 1 vez por semana siempre entra dentro de nuestro menú. Pero siempre la hacemos casera, ya no solo para controlar todos los ingredientes y hacerla mucho más saludable, sino porque también está mucho más rica y la podemos personalizar al 100%.
La verdad que he probado varias recetas de pizza casera y todas me encantan. En casa solemos preparar la pizza sin reposo que tanto os gusta, principalmente por un tema de tiempo, pero tenía muchas ganas de probar esta versión de pizza con harina de espelta integral. Y la verdad que no tiene nada que envidiarle a la pizza con harina de trigo todo uso. Sin duda me guardo esta receta en mi lista de pizzas saludables (siempre que le pongamos toppings saludables como los que he usado yo, que nos conocemos…), junto con mi deliciosa pizza sin gluten con base de coliflor.
Hacer pizza en casa es un proceso bastante sencillo y no requiere de mucha técnica. Igual no nos quedará como si estuviéramos en una pizzería de piedra en Italia, pero estará muy rica, sabrosa e infinitamente mejor que las pizzas pre-cocinadas del supermercado. Además, podemos adaptar la misma masa en menor cantidad para hacer una porción para una persona o incluso aumentar las cantidades. Cuando vienen amigos a casa suelo duplicar las cantidades. Me suelen salir unas 4 pizzas de un buen tamaño y me gusta decorar cada mitad de pizza diferente para así tener de todos los sabores. ¡Una cena de picoteo ideal!
La espelta es una variedad antigua de trigo y que tiene un valor nutricional muy superior al trigo convencional, la harina blanca, ya que es un grano que no ha sido manipulado y sus propiedades están casi intactas. Además tiene un 15% de proteínas (+5% vs harina blanca), con 8 aminoácidos esenciales para nuestro organismo. Y por si esto no fuera ya suficiente, la espelta también tiene una aporte de minerales y vitaminas mayor que el trigo común. Sus hidratos de carbono son mayoritariamente complejos y tienen mucha fibra, por lo que presentan un índice glucémico bajo, es decir, que su asimilación en el organismo es lenta y progresiva, lo que nos aporta energía de forma prolongada. Es una harina algo más “dura” que la de trigo convencional, por lo que normalmente pide más de agua durante el amasado y su reposo suele ser algo más largo.
Si no usamos toda la masa o por algún motivo después de amasarla no queremos/podemos cocinarla, podemos congelarla. Simplemente hay que sacarla unas horas antes para que atempere, dejar que leve igual que haríamos si no la hubiéramos congelado y finalmente poner los toppings y hornarla.
Tiempo total: 180 min
Raciones: 2 personas
Dificultad: Baja
Ingredientes:
- 180 ml agua tibia
- 18 gr levadura fresca
- 1 cda abundante aceite de oliva
- 285 gr harina de espelta
- 10 gr sal
- Toppings al gusto
Elaboración:
Paso 1:
Disolveremos la levadura en el agua tibia (unos 40ºC) y reservaremos. El agua no debe estar demasiado caliente o mataremos la levadura. Dejaremos que repose unos 5 min o hasta que veamos que se empieza a formar una especie de espuma por encima.
Paso 2:
Cuando el agua con la levadura haya espumado, añadiremos la cucharada de aceite y removeremos bien. Luego, en un bol grande mezclaremos la harina y la sal, haremos un hueco y verteremos dentro los líquidos. Removeremos con una cuchara y, cuando cueste seguir, volcaremos la masa en la encimera. Amasaremos unos 10 min o hasta tener una masa homogénea, lisa y que no se pega.
Entonces, haremos una bola con la masa y la pondremos en un bol engrasado con aceite. Taparemos con film y dejaremos que leve entre 1 y 2 horas o hasta que al menos duplique su tamaño.
Paso 3:
Pre-calentaremos el horno a 210ºC. Cuando la masa ya haya crecido, la estiraremos con las manos sobre la encimera. Tiene que quedar finita. Luego espolvorearemos un poco de sémola de trigo duro en un papel de horno y pondremos encima la masa. Añadiremos los toppings deseados. En mi caso cubrí con una capa de salsa de tomate casera, unos champiñones laminados, unos cherrys y tiras de cebollas asados que tenía de mi Batch Cooking y mozzarella fresca.
Llevaremos al horno unos 15-20 min o hasta que la masa esté dorada y crujiente.
Al sacarla del horno añadí unas hojas de rúcula y ¡a disfrutar!


