Cuando le perdí el miedo a hacer pan en casa, ¡fue un gran día! ? Claramente no me salió un buen pan a la primera y a veces alguna receta no ha salido como esperaba, pero a base de prueba y error es como más se aprende. Si aún le tenéis respeto, aquí os dejo una receta de mini chapatas sin amasado que os encantará y que estoy convencida que cocinaréis cada semana.
Pero volvamos a la receta de hoy. También es una chapata, estilo italiano, con una corteza crujiente y una miga ligera llena de agujeros. Esto se consigue por una fermentación lenta y por no desgasificarla antes de hornearla. Me encanta tener variedades de pan en mi libreta de recetas y combinar cada tipología según necesite. Además solo se necesitan algunos pocos ingredientes, que habitualmente tenemos en nuestra despensa. ¿Te apuntas este paso a paso en la tuya?
Tiempo total: 150 min + 1 noche en la nevera
Raciones: 1 pan alargado grande o 2 pequeños
Dificultad: Media
Ingredientes:
- 250 gr harina de trigo
- 250 gr harina de fuerza
- 350 gr agua helada
- 2 gr levadura seca
- 12 gr sal
Elaboración:
Paso 1:
Empezaremos mezclando los ingredientes secos en un bol grande. Cuando hayamos combinado las dos harinas con la levadura y la sal, haremos un hoyo en el centro y verteremos el agua helada dentro. Mezclaremos con una espátula o rasqueta todos los ingredientes hasta que nos cueste seguir. En este momento, pasaremos la masa a la superficie de trabajo y la amasaremos hasta que esté fina.
Podéis hacerlo con un robot de cocina, pero nos es una masa que necesite demasiado trabajo y al hacerlo con el amasado francés os resultará bastante sencillo. Básicamente consiste en agarrar la masa desde la base por uno de los lados (con los dedos como si fueran «palas»), levantarla (no os preocupéis si, sobretodo al principio, se os queda un poco pegada a la mesa), golpearla contra la mesa, estirarla en el aire y doblarla sobre sí misma. Tiene que ser un movimiento seco y enérgico. Podéis ver más detalles en este post.
Paso 2:
Es una masa bastante pegajosa, no os preocupéis, a la que veáis que ya no se pega a las manos o a la mesa la tendremos lista. La pasaremos a un recipiente amplio y hermético, que tenga tapa, y lo llevaremos a la nevera toda la noche. Debemos dejarla al menos 10 o 12 horas. La idea es que la masa fermente lentamente en frío, lo que le da más sabor al pan.
Si no tenéis un recipiente con tapa suficientemente grande, podemos taparlo con papel film muy bien apretado para que no le entre aire.
Paso 3:
Al día siguiente sacaremos la masa de la nevera y procederemos a hacerle varios pliegues en un tiempo determinado y ayudaremos a que siga fermentando. Para empezar, cogeremos un extremo de la masa y lo estiraremos bien y doblaremos sobre la misma masa hasta la mitad. Repetiremos el proceso con el extremo opuesto. Taparemos de nuevo la masa y dejaremos que siga levando a temperatura ambiente. Pasados 30 min repetiremos el proceso de pliegues con los otros extremos que no habíamos estirado previamente. Volveremos a tapar y volveremos a esperar 30 min para repetir todo el proceso de nuevo.
Después de esta segunda tanda de pliegues, lo dejaremos fermentar hasta que duplique su tamaño.
Paso 4:
Cuando finalmente la masa esté con el volumen deseado, la colocaremos sobre la encimera muy enharinada, pues es una masa pegadiza. Espolvorearemos harina en la superficie y con las manos iremos formando un rectángulo, pero evitando chafar mucho la masa porque no queremos perder el aire y volumen conseguidos. Nos nos interesa desgasificarla. Si queremos hacer una sola barra la estiraremos más a lo largo y estrecharemos los laterales empujando con las manos. Si queremos hacer dos barras más pequeñas, esparciremos abundante harina por la superficie y la cortaremos en 2. Después seguiremos como comentado para 1 sola barra.
Paso 5:
Trasladaremos la masa con mucho cuidado a una bandeja de horno forrada con papel vegetal, cogiendo las barras por debajo con delicadeza para no estirarlas demasiado. Después la hornearemos, con el horno pre-calentado a 250ºC, y humedeceremos el horno antes de cerrarlo con un vaporizador de agua. Pasados los primeros 10 min, bajaremos la temperatura del horno a 180ºC y seguiremos entre 20 y 30 min más. Si vemos que esta cocido y crujiente, apagaremos el horno pero dejaremos el pan dentro con el horno apagado para que se seque la corteza.
Después dejaremos el pan sobre una rejilla para que enfríe por completo.
Lo que me encanta de este pan es que no necesitamos hacer una forma perfecta, porque es un pan muy irregular, y que tiene una miga suave con grandes huecos. ¡Me encanta el pan crujiente!
Podemos comerlo solo, pues es toda una delicia, pero también acompañado de un poco de aceite, de embutido o algo dulce. Cualquier combinación estará para chuparse los dedos ☺️

