Hoy os traigo una receta súper veraniega, pues se sirve fresquita y se combina con melocotón y, si deseamos, con nectarinas o albaricoques. Es una mousse de mascarpone y fruta muy suave, parecida al tiramisú, con un sabor dulce y almibarado, a base de fruta fresca confitada. La textura esponjosa y delicada se deshace en la boca. En casa se ha convertido en el postre del verano y no queremos que termine la temporada porque lo echaremos mucho de menos.
Cuando encontré la receta, ya solo la foto me llamó mucho la atención, pero cuando los probé me volvió loca de verdad, toda una delicia. Además es un postre muy vistoso a la hora de servir, con el que serás un anfitrión de 10. Si lo preparas en vasitos individuales es ideal para recibir visitas y sorprender.
Es una receta adaptable, pues podemos hacerla durante el año con otras frutas como paraguayo, piña, pera, ciruela,…
En mi Instagram os he dejado un vídeo con el paso a paso, así no tendréis ninguna duda 🙂
¡Vamos a por ello!
Tiempo total: 60 min + 3h enfriar
Raciones: 6 vasitos (4 personas)
Dificultad: Baja
Ingredientes fruta:
- 3 melocotones (o 3 nectarinas o ambos)
- 200 gr azúcar blanco
- Zumo 1/2 limón pequeño
- Piel de 1 limón
- 1 vaina de vainilla abierta por la mitad
- 1 rama de canela
- 1 l agua
Ingredientes mousse:
- 2 huevos a temperatura ambiente
- 160 gr azúcar glas (o normal)
- 230 gr queso Mascarpone
- Savoiardi o bizcochos similares
Elaboración:
Paso 1:
Empezaremos cocinando la fruta. Para facilitar el pelado, haremos un corte en forma de cruz en la parte superior de los melocotones, o la fruta que vayamos a usar. Pondremos en un cazo grande u olla el litro de agua junto con el azúcar, el zumo y piel de limón, la vaina de vainilla, la rama de canela. Lo pondremos a fuego fuerte y, cuando hierva, bajaremos el fuego a media potencia y pondremos dentro la fruta. Dejaremos que se cueza durante unos 15 o 20 min, hasta que esté blanda.
Paso 2:
Pasado el tiempo de cocción, apagaremos el fuego y con la ayuda de una espumadera sacaremos los melocotones y los pondremos en un plato. Guardaremos el almíbar que se ha creado al hervir la fruta para más adelante, así que no lo tiréis.
Pasaremos los melocotones por agua fría y retiraremos la piel, tirando de la cruz que creamos. Si vemos que nos cuesta podemos ayudarnos de un cuchillo. Luego los cortaremos en gajos finos, que iremos dejando en un plato para que temple.
*Nota: si tenéis tiempo, os recomiendo cocinar la fruta el día anterior y guardarla en la nevera, así estará más fresquita.
Paso 3:
Mientras enfría la fruta, prepararemos la mousse. Separaremos las claras de las yemas. Primeramente montaremos las claras a punto de nieve y las reservaremos en un lugar fresco. Después, en otro bol, batiremos las yemas hasta que blanqueen, durante alrededor de 5 min.
Paso 4:
A continuación, agregaremos el azúcar y volveremos a batir entre 5 y 10 min, hasta que tengamos una mezcla espumosa, con volumen y blanqueada. Entonces, añadiremos el queso Mascarpone, que debe estar bien frío de la nevera. Lo integraremos con movimientos envolventes y suaves, para no perder el aire conseguido. Después repetiremos el proceso con las claras montadas, todavía con más cariño y suavidad para no bajar su volumen.
Paso 5:
Ha llegado el momento de montar los vasitos, aunque también podríais montarlo en un recipiente más grande. Empezaremos por una base de mousse de Mascarpone abundante, unas 3 o 4 cucharadas. Luego mojaremos los savoiardi o bizcochos en el almíbar que teníamos reservado de la cocción de las frutas. Los empaparemos bien y los colocaremos sobre la capa de crema, cubriéndola por completo. Verteremos encima una segunda capa de mousse, hasta cubrir los bizcochos. Como capa final cubriremos toda la crema con los gajos de melocotón que teníamos reservados. Yo los coloqué en forma de flor, pero podéis hacer el diseño que deseéis.
Lo llevaremos a la nevera un mínimo de 2 horas, pero si está toda la noche mejor, pues cogerá consistencia y estará más cremoso.
A la hora de servirlo podríais rociar un poco del almíbar, algún licor, caramelo o incluso espolvorear almendras crocanti o cualquier fruto seco.
Es una receta muy sencilla y con un resultado muy vistoso e increíble, ¿no creéis? Os aseguro que son toda una delicia y placer para el paladar y que es una receta must en cualquier casa. ¡Repetiréis!



