¿A quién no le gusta un buen tapeo? Hoy os propongo preparar el vermut en casa, con estos maravillosos y sabrosos mejillones tigre. Es una receta de lo más sencilla, ya que simplemente debemos preparar un sofrito, unirlo con una bechamel rápida y rellenar las cáscaras de los moluscos. El único «inconveniente» de esta receta es esperar el tiempo de refrigerado del relleno, porque os lo vais a querer devorar antes de tiempo. Bueno eso y que rellenar las cáscaras es un proceso un poquito tedioso, pero vale mucho la pena.
No deja de ser una manera diferente de comer croquetas, más original y marina. Son pequeños bocados que se preparan de formas diferentes en España, en el País Vasco por ejemplo no se mezcla la bechamel con el relleno y en Galicia o aquí en Cataluña sí que se combina el sofrito con la salsa. Para mí los originales son solo con la carne del mejillón, pero también hay quienes les añaden langostinos, gambas u otros mariscos/pescados. También hay quien les añade un punto picante, «rabiosos» se les llama, pero ya sabéis que a mí eso no me va mucho, ¡pero haced vuestra la receta!
Y si queréis acompañar el picoteo con algo más, no olvidéis pasaros por la sección de aperitivos del blog. Hay un montón de opciones!! Últimamente yo estoy obsesionada con esta tabla de quesos, estas empanadillas veganas y estas patatas chips al micro.
Lo que me encanta de esta receta de aperitivo, además de su sabor claro, es que se puede preparar con anterioridad, tanto un par de días antes y tenerlos refrigerados o incluso congelarlos y tener para varias veces. Solo tendréis que freírlos en el momento de quererlos consumir para que estén perfectos y bien crujientes.
Con qué los vais a acompañar, ¿vino, cerveza, vermut, refresco,…? Lo importante está en disfrutarlo en buena compañía!!
Por cierto, en mi Instagram os he dejado destacados los stories de cuando os enseñé cómo los preparaba.
Tiempo total: 60 min + refrigeración
Raciones: 30-40 mejillones (según tamaño cáscaras)
Dificultad: Baja
Ingredientes:
- 700/800 gr mejillones (con cáscara)
- 1 cebolla
- 1 cda tomate concentrado
- 30 gr mantequilla
- 50 gr harina todo uso
- 250 ml leche
- 165 ml agua de la cocción de los mejillones
- Sal, pimienta y especias al gusto
- Rebozado: harina, huevo, pan rallado
Elaboración:
Paso 1:
Coceremos los mejillones al vapor, colaremos su agua y la reservaremos.
Paso 2:
Picaremos muy fina la cebolla y la pocharemos y doraremos con un poco de aceite.
Mientras picaremos los mejillones y guardaremos sus cáscaras.
Paso 3:
Cuando tengamos la cebolla bien cocinada, añadiremos la mantequilla y esperaremos que se derrita y, entonces, agregaremos el tomate. Luego añadiremos la harina y cocinaremos 2-3 min.
Paso 4:
En un vaso o jarra mezclaremos la leche y el agua de la cocción de os mejillones y la añadiremos a la sartén. No dejaremos de remover de forma constante con unas varillas o espátula hasta que veamos que espesa. Salpimentaremos y especiaremos al gusto.
Paso 5:
Como paso final, añadiremos los mejillones picados y cocinaremos un par de minutos más. Retiraremos y dejaremos templar un poco. Aquí tenemos dos opciones, pasar la masa a una bandeja o fuente, dejar que enfríe a temperatura ambiente y refrigerarla toda la noche o rellenar las cáscaras, atemperar y refrigerar toda la noche. Yo opté por la primera opción.
Paso 6:
Al día siguiente, rebozaremos cada mejillón relleno en harina, huevo y pan rallado (este orden) y freiremos en abundante aceite. Iremos dejando los mejillones rebozados sobre un papel absorbente. Los comeremos de inmediato, aún calentitos. Ah! Yo no lo he probado, pero seguro que los podéis cocinar también en la freidora de aire.
Por cierto, si deseado, antes de freír y una vez rebozados se pueden congelar.

