Hace tiempo que quería probar a hacer madeleines y, sobretodo, estrenar este molde que me auto-regalé ya hace un tiempo. Me parecen una monada y toda una delicia, así que por fin he encontrado el momento de prepararlas y han sido todo un éxito!!!
Si no conocéis las madeleines, se trata de una especie de magdalena o bizcochito pero con forma de concha y tamaño de galleta. Las madeleines clásicas tienen ralladura de limón, que es lo que les da su sabor típico, aunque se puede sustituir o combinar con extracto de vainilla. Y también otro punto fundamental es el uso de “mantequilla avellana”, o lo que en francés se llama «beurre noisette», que se consigue tostando la mantequilla y enfriándola, lo cual le da un sabor acaramelado increíblemente delicioso.
Os cuento algunos tips importantes para que os queden perfectas:
- Hay que refrigerar la masa. Como os cuento en la receta de magdalenas clásicas, es un punto fundamental para que la masa quede bien esponjosa y un bizcocho jugoso. Incluso os recomiendo refrigerar también el molde ya engrasado.
- El horno tiene que estar bien caliente para que haya un golpe de calor/contraste. Así que lo pre-calentaremos a temperatura bien alta, que luego bajaremos a la hora de cocinar las madeleines.
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Para que no queden secas al hornearlas, debemos darle la cocción justa. Lo mejor es cocinarlas solo por abajo o poner la bandeja en la parte más baja del horno, y cocinarlas solo uno 10-12 minutos, lo justo para que no queden crudas y se doren.
- Recién salidas del horno las desmoldaremos. Esto no es algo habitual en los bizcochos, pero con las madeleines sí. Golpearemos una esquina del molde sobre un trapo o rejilla y dejaremos que caigan los bizcochitos. Si hemos engrasado bien el molde y se han cocinado bien, caerán todas de seguida.
Tal cual salidas del horno, y enfriadas, están listas para ser devoradas. Pero le podéis dar un toque extra, haciéndoles un glaseado, espolvoreándolas con azúcar glas o bañándoles una punta (o todo) en chocolate negro, con leche, blanco… Yo opté por bañar las puntas en un chocolate vegano con toque a coco de Rapunzel (aquí os dejo el enlace por si lo queréis cotillear), que pedí en mi compra mensual de Biocop. Uff no sabéis lo delicioso que ha quedado!!
Ya me contaréis cómo las preparáis vosotros y no olvidéis compartir conmigo vuestras elaboraciones.
Tiempo total: 30 min + refrigerado
Raciones: 12 madeleines
Dificultad: Baja
Ingredientes:
- 65 gr mantequilla
- 65 gr harina (todo uso o repostería)
- 2 gr levadura química (1 cdita rasa)
- 75 gr huevo a temperatura ambiente (sin cáscara)
- 70 gr azúcar
- 1 pizca sal
- 1/2 cdita vainilla
- 50 gr chocolate para la cobertura
*Podéis duplicar las cantidades para hacer más unidades.
Elaboración:
Paso 1:
Empezaremos preparando la mantequilla. Para ello la pondremos en un cazo a fuego bajo hasta que empiece a hervir. Cuando la capa blanca baje al fondo y se empiece a tostar, lo retiraremos del fuego y lo colaremos. Dejaremos enfriar por completo antes de seguir con la receta.
Paso 2:
Cascaremos los huevos en un bol amplio, agregaremos el azúcar y lo batiremos a alta velocidad hasta blanquear y esponjar. Buscamos que duplique/triplique el tamaño, para lo cual tardaremos unos 5-8 min. Cuando lo tengamos, añadiremos la vainilla e integraremos.
Paso 3:
Sobre el bol anterior tamizaremos la harina mezclada con la levadura, añadiremos también la sal y combinaremos de forma envolvente y suave. No queremos perder el aire y volumen conseguido. También integrar la mantequilla tostada y enfriada de forma envolvente.
Paso 4:
Refrigeraremos la masa tapada y el molde engrasado, mínimo 1h o toda la noche.
Paso 5:
Pre-calentaremos el horno a 220ºC. Mientras, rellenaremos 3/4 de las cavidades del molde con la masa (será más fácil si lo ponemos en una manga pastelera con una boquilla redonda) y daremos unos golpecitos al molde contra la encimera para asentar bien la masa en las cavidades.
Paso 6:
Cuando el horno esté pre-calentado, bajaremos la temperatura a 180ºC y cocinaremos las madeleines en la parte baja unos 10-12 min o hasta dorar. De inmediato, al sacarlas, golpearemos una esquina del molde y dejaremos que caigan los bizcochitos. Los pasaremos a una rejilla para que enfríen por completo.
Paso 7:
Una vez frías, ya las podremos decorar. Derretiremos el chocolate y bañaremos una punta de la madeleine (o toda la madeleine o lo deseado). Dejar endurecer y conservaremos en la nevera para que no se derrita.

