El post de hoy va dedicado a las hamburguesas vegetales. ¿El por qué? Bueno hoy en el menú semanal que os compartí el fin de semana, toca comer una veggie burger y algunos de vosotros me habéis preguntado cómo la preparo. Cuando empecé a preparar las hamburguesas o croquetas vegetales en casa me entraron muchas dudas. En realidad hacía tiempo que lo hacía, pero no seguía ningún criterio, solo mezclaba cosas y a veces el resultado no era muy bueno, además de que seguramente poco equilibrado. Así que me informé un poquito y creo que ahora ya he aprendido un poco más. Igualmente sigo un patrón muy libre, ya que me gusta poder experimentar y dejar la libertad de que cada uno lo adapte a sus gustos.
Hay muchas maneras de preparar hamburguesas vegetales. En Internet encontraréis de todo, muy complejas o con muy pocos ingredientes. Pero igual que lo que os conté de la «fórmula del plato» para planificar un menú saludable y equilibrado, con las burgers pasa lo mismo, y también existe una especie de «fórmula básica para preparar hamburguesas vegetales». Y os preguntaréis, ¿cuál es? Pues bien, aquí va:
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Cereales: además de nutrientes, añaden textura a las hamburguesas. Se puede usar quinoa, arroz, bulgur,… Siempre cocidos y bien escurridos, para no agregar humedad a la mezcla (y poder mantener la consistencia).
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Legumbre: igual que los cereales, aportan textura y nutrientes y es una manera de incluir proteína de calidad. Los que más uso son los garbanzos, las alubias blancas y las lentejas. Siempre cocidas. También a veces, como extra te proteína, añado un poco de tofu para dar cremosidad y textura.
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Verduras: la clave de la receta. Podéis utilizar cualquier verdura y las mezclas que más os gusten. Se pueden cocinar o poner en crudo. Las hamburguesas vegetales son ideales para «limpiar» la nevera y usar todas aquellas verduras a medias que pululan por los cajones.
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Ingrediente para ligar: habitualmente se usan harinas (harina de avena, de garbanzo, de trigo integral,…), frutos secos molidos o pan rallado. Pero también se pueden usar tubérculos como la patata o el boniato, que por su consistencia ayudan mucho a que la mezcla esté ligada. El objetivo es absorber parte de la humedad de los anteriores ingredientes. No hay una medida exacta, lo echaremos a ojo en función de cómo veamos la mezcla (pues puede variar según los ingredientes que usemos).
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Condimentos: básicamente sirven para potenciar los sabores. A parte de la sal y la pimienta, aquí entran todas las especias, hierbas aromáticas, salsas,…
Una vez tengamos los ingredientes todos cocidos, podemos elegir también la textura que tenemos. Para las hamburguesas, a mí particularmente me gusta que estén más bien trituradas y finas, por lo que suelo procesarlo todo. Pero podéis dejarlo más entero o chafarlo con un tenedor para que no quede tan puré. Va en función de gustos.
Una vez tengamos la mezcla final y tengamos que hacer las burguers como tal, podemos definir también el tamaño, podemos hacer desde nuggets a bolas o burgers más o menos grandes. Siempre recomiendo darles vuelta y vuelta en pan rallado, para conseguir un tono dorado y crujiente al cocinarlas. Yo lo hago a la plancha con un mini chorrito de aceite o al horno. Se pueden consumir en el momento o congelar (lo cual va perfecto para tener una comida rápida y saludable, yo cuando me pongo suelo hacer en más cantidad para tener para varias veces y adelantar mucho trabajo).
¿Listos para vuestra primera experiencia con hamburguesas vegetales? Abajo os dejo una receta muy sencilla para animaros a preparar veggie burgers y que podéis adaptar con los ingredientes que tengáis en casa sin ningún tipo de problema. Si lo probáis, no olvidéis compartir conmigo el resultado y etiquetarme @Virutasdelimon para que lo vea
Ah!! Y si además queréis preparar el pan de forma casera, no os perdáis este super post de pan de hamburguesa casero.
Tiempo total: 30-40 min
Raciones: 6 hamburguesas
Dificultad: Fácil
Ingredientes:
- 1/2 taza quinoa cocida
- 1/2 taza garbanzos cocidos
- 50 gr tofu (opcional)
- 1 cebolla
- 4 champis
- 1 boniato pequeño
- 1/2 cabeza brocoli
- Harina de avena o copos de avena molidos
- Para rallado para rebozar (opcional)
Elaboración:
Paso 1:
Empezaremos cocinando la quinoa, según las instrucciones del paquete. Yo suelo usar garbanzos de pote ya cocidos, pero si no también habría que cocinarlos
Paso 2:
A parte, haremos un sofrito con todas las verduras, cortadas pequeñitas.
Paso 3:
Cuando tengamos todo cocido, lo pasaremos por un procesador de alimentos o bol batidos hasta tener una especie de puré. Pero como os decía arriba, va a gustos, podríais simplemente mezclarlo todo o chafarlo un poco con un tenedor.
Luego iremos agregando poco a poco la harina de avena, a medida que vamos mezclando, hasta que veamos que tenemos una consistencia buena para hacer bolas, que veamos que la masa está algo compacta.
Paso 4:
Haremos bolas del tamaño deseado, aplanaremos y daremos vuelva y vuelta sobre pan rallado. En este punto podemos plancharlas, hornearlas o congelarlas.

