¿A quién no le encantan los palitos de pan? Recuerdo cuando de pequeña había cestas en las panaderías con estos grissini gorditos, que nos daban de regalo a todos los niños. ¡Me volvían loca! Y esta afición no ha pasado con los años, en casa nunca pueden faltar grissini o palitos de pan, para mi son el mejor snack a cualquier hora. Y cuánto me encanta que en los restaurantes italianos sirvan estos palitos de pan antes de la comida, a modo de aperitivo. Si alguien va conmigo y se despista, se queda sin!
Hoy vamos a preparar estos grissini caseros y veréis qué fáciles!! Me encanta porque no tienen que ser perfectos y es maravilloso que sean irregulares, al final estos palitos son característicos por su forma rústica. Hoy los he preparado básicos, es decir, palitos de pan sin nada más. Pero se pueden pintar con un poco de aceite de oliva y espolvorear con semillas o pipas. También se pueden untar con tomate, hierbas aromáticas, sal gorda o queso,… ¡Lo que más os guste! Es una masa tremendamente versátil, incluso podríais usarla como base para una pizza. Top!
Los grissini son el complemento ideal a cualquier plato italiano o como aperitivo. Son perfectos para dippear en hummus, guacamole, queso provolone,… ¿Con qué lo vais a acompañar vosotros?
Tiempo total: 120 min
Raciones: 10-12 grissini (según tamaño)
Dificultad: Baja
Ingredientes:
- 350 gr harina de trigo (puede ser integral)
- 7 gr levadura seca
- 10 gr sal
- 200 ml agua templada
- 30 ml aceite de oliva virgen
- Pipas, semillas,… (opcional)
Elaboración:
Paso 1:
En un bol grande, mezclaremos la harina con la levadura y la sal. Haremos un hueco en el centro y verteremos el agua y el aceite. Iremos incorporando los secos y los líquidos con una cuchara o espátula, hasta que esté más o menos integrado. Entonces pasaremos la masa a la encimera y la amasaremos hasta que esté elástica y lisa.
Es una masa bastante húmeda y que puede ser que se os pegue. Para ello os recomiendo engrasaros las manos con un poco de aceite y hacer amasados cortos. Es decir: amasar 3-5 min, dejar reposar la masa 5 min y volver a amasar 3-5 min. Así sucesivamente hasta tener la masa lista.
Paso 2:
Pintaremos un bol con aceite y pondremos la masa dentro, habiendo hecho una bola. Taparemos con film y llevaremos a un lugar cálido 30-45 min. Un lugar ideal, sobretodo en invierno que hace más frío, es ponerla en el horno apagado pero con la luz encendida.
Paso 3:
Pasado el primer reposo, sacaremos la masa del bol y la volcaremos en la encimera ligeramente enharinada. Desgasificaremos y estiraremos la masa en un rectángulo. Debemos hacerlo del tamaño que queramos nuestros grissini, sin que la masa quede muy fina. Luego cortaremos tiras de masa, de 1 dedo de grosor más o menos (o el tamaño deseado) e iremos colocando estas tiras en una bandeja de horno forrada.
No pasa nada si las tiras son irregulares, eso es lo bueno de los grissini, que son muy rústicos y desiguales.
Paso 4:
Cuando tengamos todas las tiras en la bandeja, taparemos con film o un trapo y volveremos a llevar a un lugar cálido durante 30-45 min.
Paso 5:
Pasado el tiempo del segundo levado, pre-calentaremos el horno a 200ºC. En este punto, si lo deseamos, podemos pintarlos con un poco de agua y aceite y espolvorear algunas semillas o pipas por encima. También se pueden untar con tomate, hierbas aromáticas, sal gorda, queso,… Hornearemos los grissini a media altura, durante 20 min. Al sacarlos del horno, los pasaremos a una rejilla para enfriar.
Aguantan en perfecto estado durante 3 o 4 días dentro de un tupper o bolsa hermética.

