Seguro que recordáis las galletas PIM’s, rellenas de frambuesa o naranja y cubiertas de una capa de chocolate… ¡Mmmm qué ricura! Seguramente muchos las habéis comprado o comido en varias ocasiones, pero ¿a que no imaginabais que podríais hacerlas en casa? Además es una receta hiper sencilla, con un resultado increíble y saludable. Por si no conoces estas famosas galletas, os cuento que son como un tierno bizcochito, cubierto de una capa de mermelada de fruta y crujiente lámina de chocolate. Como base optaremos por una galleta de avena muy fácil de preparar. Como relleno he optado por mermelada de frambuesa que, esta vez, he comprado pero podríais hacerla en casa (en el blog tenéis varias recetas de mermelada casera, no os las perdáis). Como cobertura, como no, escogeremos un buen chocolate negro con mínimo un 80% de cacao.
Esta receta forma parte de mi mini Batch Cooking de otoño, pues como sabéis siempre intento incluir recetas dulces para tener durante la semana. A veces utilizo ingredientes cocinados durante el mealprep y otros, como en esta ocasión, simplemente aprovecho el horno para preparar estos caprichitos. Ya sabéis que me encanta acompañar mi café matutino con un dulce, pero que siempre intento que sea casero para controlar los ingredientes. En el blog tenéis muchas recetas de galletas y muchas de ellas veréis que son versiones muy saludables, o mucho más de las que podríamos encontrar en grandes superficies, y el resultado, si cabe, es todavía mejor. ¡Como estas galletas! Os prometo que el bocado en boca es increíble: la ternura de la galleta, con la suavidad de la mermelada y el toque crunchy del chocolate son de lo más.
Son perfectas para llevar a la oficina, como merienda o como capricho para después de cenar. Estas galletas están llenas de sabor y apetecen en cualquier momento.
Tiempo total: 30 min
Raciones: 12 galletas
Dificultad: Baja
Ingredientes:
- 75 gr harina de avena (o copos de avena triturados)
- 50 gr harina de almendra (o almendra molida)
- 1/2 cdita levadura química
- 1/4 cdita sal
- 20 gr aceite de oliva
- 30 gr leche (al gusto)
- 40 gr miel o sirope agave
- 150 gr mermelada de frambuesa (o la deseada)
- 80/100 gr chocolate negro (mínimo 80% cacao)
Elaboración:
Paso 1:
Mezclaremos en un bol las dos harinas, la levadura, la sal, la miel o sirope, la leche y el aceite. Removeremos muy bien con una espátula hasta que los ingredientes se combinen, los secos se hidraten y consigamos una mezcla homogénea y algo compacta.
Paso 2:
Cortaremos circulitos de papel vegetal del tamaño de las «cavidades» de un molde de cupcakes, para hacer una base para cada galleta. Hacerlo con un molde es mucho más sencillo porque así nos aseguramos que todas las galletas tienen un tamaño similar y su cocción es parecida. Pero también podríais ponerlas directamente sobre una bandeja, intentando que el tamaño y grosor sean similares.
Haremos bolitas de masa de tamaños similares y asegurándonos que repartimos la masa para rellenar los 12 agujeros del molde. Después aplanaremos cada bolita contra el círculo de papel, intentando que tenga el mismo diámetro y que el grosor sea homogéneo en toda la galleta. Tendremos como discos de galletas. Cuando hayamos acabado con todas las bolitas, nos lo llevaremos al horno, pre-calentado a 180ºC, durante unos 10 o 12 minutos, o hasta que veamos que empiezan a dorarse.
Paso 3:
Sacaremos las galletas del horno y dejaremos la bandeja 5 min sobre una rejilla. Después sacaremos las galletas, con cuidado de no quemarnos, y las retiraremos del papel. Las iremos dejando sobre una rejilla para que enfríen por completo.
Paso 4:
Cuando hayan enfriado por completo, será el momento de rellenarlas. Incluso podríais hornearlas un día y rellenarlas al día siguiente. En ese caso una vez frías os recomiendo guardarlas en un recipiente.
Derretiremos el chocolate en el microondas, en tandas de 15 segundos. Mientras, pondremos 1/2 cdit de mermelada en el centro de cada galleta, intentando que quede lo más repartido y «plano» posible.
Con la ayuda de una cuchara, cubriremos cada galleta con una fina capa de chocolate, sin llegar al borde de la galleta, intentaremos dejar un bordecito en todo el diámetro. Dejaremos que se sequen por completo y las guardaremos en un recipiente para galletas o un tupper. Si son meses calurosos o en vuestra casa o cocina hace calor, os recomiendo que las guardéis en la nevera, porque así el chocolate mantendrá ese punto crujiente tan característico. Antes de comerlas, las sacáis 5 min antes de la nevera y listo. Así también os aguantarán más, hasta 5 o 6 días sin problema.
¿Os ha gustado la idea? ¿Quién se anima a probarlas?



