Desde que tengo uso de razón soy fan absoluta de las crackers. Recuerdo comer unas típicas italianas, son granitos de sal, súper crujientes…. Y cada vez que íbamos de visita o algunos de mis amigos visitaba algún familiar, volvíamos con un cargamento. Para los que seáis nuevos por aquí, estudié en un colegio italiano, por lo que siempre he estado ligada a esta cultura y gastronomía. Los grissini y las crackers eran mis snacks de pan preferidos, quería comerlos a todas horas.
Realmente las crackers me gustan de todas las maneras, con sal gorda, con pipas, con frutas disecadas o frutos secos,… y me encantan solas o untadas. Hace un tiempo probé una receta que, aunque no salió mal, el sabor no acabó de convencerme y lo dejé un poco apartado. Pero en casa somos muy adictos al pan, todo hay que decirlo, y para evitar comprarlo siempre, lo que intentamos es prepararlo de vez en cuando preparar pan en casa. En el caso de las galletitas saladas, todavía más. Es cierto que las que venden en el super están súper ricas, pero no quiero ni imaginar la de aditivos y alimentos poco saludables que contienen.
Aprovechando que preparé un buen tarro de hummus, me animé a probar otra receta de crackers o tostaditas, que versioné un poco respecto a la original. Si me seguís por Instagram visteis qué fáciles que son de preparar, simplemente se trata de mezclar algunos ingredientes muy básicos y hornearlo. Me quedé con ganas de ponerle más variedad de pipas, pero con el confinamiento tuve que adaptarme a lo que tenía en casa. De todas formas salieron espectaculares y volaron en un par de días, ¡qué locura! Ahora se han convertido en un must en casa. Son tan fáciles que no hay excusa para no dedicarle un ratito y apostar por versiones más saludables. Y el sabor es auténtico, sabe realmente a lo que tiene que saber. Y podéis potenciarlo todavía más con especias o hierbas aromáticas y, aunque la cantidad de semillas va al gusto, recomiendo no quedarse cortos.
Tiempo total: 40 min
Raciones: 12 crackers grandes o 16 pequeñas (1 bandeja de masa)
Dificultad: Baja
Ingredientes:
- 180 gr harina integral o de espelta
- 200 ml agua
- 50 ml aceite de oliva
- 1/2 cdita sal
- 130-150 gr pipas variadas (girasol, calabaza, sésamo,…)
- Especias al gusto (opcional)
Elaboración:
Paso 1:
Empezaremos pre-calentando el horno a 180ºC.
Paso 2:
En un bol mezclaremos todos los ingredientes. Si veis que os queda demasiado líquido, agregadle un pelín más de harina, pero no os paséis o solo os sabrá a harina.
Paso 3:
Forraremos con papel vegetal una bandeja de horno y la pintaremos con un pelín de aceite. Volcaremos la masa anterior y la estiraremos/aplanaremos con la ayuda de una cuchara o espátula hasta conseguir un grosor de como mucho medio centímetro. Es importante que sea bien fino para que nos queden bien crujientes y no tengamos zonas o crackers crudas o con diferente consistencia.
Paso 4:
Marcaremos sutilmente las líneas por donde después cortaremos las crackers. No hay que cortar la masa, solo «dibujar» la línea para que luego nos sea más fácil cortarlas. Yo lo corté en 4 líneas verticales y 3 horizontales y me salieron un total de 12 crackers, pero podéis ajustarlo a la medida que queráis, haciéndolas más o menos grandes.
Luego nos lo llevaremos al horno, a media altura, durante unos 30 min o hasta que veamos que están doradas. Tenemos que ver que están cocinadas, pero no esperéis que estén totalmente duras pues deben enfriar para conseguir el crujiente. Al sacarlo del horno, pasaremos el papel del horno sobre una rejilla y dejaremos que las tostadas enfríen por completo.
Una vez frías, las cortaremos por las líneas que habíamos marcado. Si se guardan en un tupper o un recipiente hermético aguantan bien varios días.
¿Con qué las vais a comer?
😋


