Os pongo en pre-aviso, os volveréis adictos a esta sencilla receta de mini cheesecakes, pues tienen una textura cremosa que combina a la perfección con el crujiente de la base de la galleta. Un sabor delicioso, que se deshace en la boca, ¡oh la la! Son geniales para llevar a fiestas y eventos, porque son una receta muy práctica y vistosa. Quedan perfectos en mesas dulces y al ser mini dan la posibilidad de probar varias elaboraciones. Además, se pueden preparar con hasta 1 semana de antelación, por lo que nos ayuda al planificar el evento. Eso sí, os recomiendo que las decoraciones (mermelada, fruta,…) ponerlas en el momento.
Sé que estaréis tentados de devorar estas mini delicias tal cual salgan del horno, ¡pero os pido paciencia! Debemos dejar que enfríen de forma lenta, pues el brusco contraste de temperaturas puede hacer que se agriete la superficie o que se hundan por el centro. De hecho, este es uno de los principales problemas de los cheesecakes horneados, que al hornearse tienden a crear grietas. ¿Y por qué pasa? Bueno, aquí os dejo algunas causas y soluciones:
- Sobre batir los ingredientes: este es un punto clave, por lo que hay que procurar batir los ingredientes lo menos posible, usando la batidora a baja velocidad
- La alta temperatura: las tartas de queso es necesario hornearlas a temperatura baja, para que se cocinen de forma progresiva y equilibrada
- Contraste de temperaturas: pasado el tiempo de horneado es mejor dejar dentro del horno los cheesecakes, luego abrir la puerta para que se vaya enfriando el entorno y finalmente dejarlos en el mismo molde a temperatura ambiente
- Cocción: para evitar que se pasen y se sequen, que también tiende a generar grietas, hay que controlar el punto de cocción. Para ello agitaremos un poco el molde y si se menean un poco, como si el centro no estuviese completamente cocido, entonces estarán listos
Además, una vez hayan enfriado a temperatura ambiente mi consejo (y casi obligación ?) es que los refrigeréis un mínimo de 2 horas o incluso toda la noche. El sabor cambia mucho y para mí es un paso imperdonable.
Estos mini cheesecakes son una adaptación fácil de la tarta de queso, para no perder mucho tiempo en la cocina y poder disfrutar de la comida y de los invitados. Además, es tan sencilla que incluso la pueden preparar los más peques de casa y pasar una tarde muy divertida. Tiene pocos pasos y os aseguro que no os defraudará.
Tiempo total: 40 min + enfriado
Raciones: 12-14 mini cheesecakes
Dificultad: Baja
Ingredientes:
- 100 gr galletas María (o al gusto)
- 60 gr mantequilla
- 500 gr Philadelphia a temperatura ambiente (u otro queso crema)
- 120 gr azúcar blanco
- 1 cdita extracto de vainilla
- 3 huevos L
- 1 cda Maicena (o sustituir por 2 cdas de harina de trigo)
- Ralladura de limon al gusto
- Mermelada de frambuesa (o al gusto)
- Frutos del bosque (yo usé frambuesas y arándanos o al gusto)
Elaboración:
Paso 1:
Empezaremos triturando las galletas hasta conseguir una especie de arena, bien fina. Entonces derretiremos la mantequilla en el microondas y lo verteremos sobre las galletas. Mezclaremos bien, hasta que toda la galleta se empape. Entonces lo repartiremos de forma uniforme en 12 cápsulas de cupcakes. Os recomiendo que sean cápsulas de aluminio/duras o sino usad 3 de papel, para que no se humedezcan. Presionaremos con una cuchara o un vaso de chupito hasta que esté compacto. Reservaremos.
Paso 2:
En un bol grande batiremos a velocidad baja la Philadelphia con el azúcar y el extracto de vainilla. Pasados 2 minutos agregaremos el primer huevo y batiremos lo justo hasta integrar, repetiremos el proceso con los otros dos huevos, sin batir de más pero esperando a que el anterior se haya integrado. Pararemos la batidora y tamizaremos la Maicena o la harina. Agregaremos también la ralladura de limón. Yo le eché la ralladura de un limón grande porque me gusta mucho el sabor que le da, pero podéis no incluirlo o hacerlo en menos cantidad. Mezclaremos 1 minuto más y pararemos la batidora. Removemos con una espátula para asegurarnos que esta todo bien mezclado.
Paso 3:
Repartiremos la mezcla de forma homogénea en las cápsulas, encima de la galleta. Luego nos lo llevaremos al horno, per-calentado a 160ºC, durante 22 minutos. Os recomiendo ponerlo en la parte inferior del horno, para que no le llegue el calor de forma tan directa.
Tras el tiempo de horneado apagaremos el horno pero dejaremos los cheesecakes dentro, con el horno apagado, 5 minutos. Luego abriremos la puerta y los dejaremos dentro otros 15 minutos. Finalmente los sacaremos y pondremos el molde sobre una rejilla para que enfríen a temperatura ambiente.
Una vez fríos, los refrigeraremos un mínimo de 2 horas. Cuando ya estén fríos o cuando los vayamos a servir agregaremos la decoración final. Pondremos una cucharadita de mermelada y coronaremos con la fruta deseada.
¿Fácil verdad? Y el sabor lo podéis intuir, pero os animo sin duda a probarlo.
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