En verano no apetece nada encender el horno o comer cosas calientes, ¡así que gracias a dios que existen los cheescakes! Las tartas de queso la verdad que son un postre maravilloso y muy versátil, que nos permite adaptarlo a infinidad de ideas. Suelen ser postres sencillos, en los que basta con mezclar ingredientes y listo. En el blog tenéis un montón de recetas a las que hoy sumaremos esta delicia.
Es el caso de esta tarta de queso por capas. Suena raro el nombre, pero es que lo montaremos en varias tandas para crear los 4 pisos que vemos: una base de galleta, una capa de mermelada de manzana casera (pero que también podría ser de albaricoque, melocotón o fresa), sobre la que reposa una capa de cheesecake tradicional, coronada con una capa de Philadelphia con dulce de leche. El toque final de las almendras crocanti ¡es top! ¿Suena apetitoso verdad?
Y los muy muy fans de Foster’s Hollywood quizás la reconozcan, pues esta tarta está inspirada en una que sirven en esta famosa cadena de fast food. Quiero Cupackes, que no se deja rincón por explorar, decidió hacer pruebas para lograr un resultado muy parecido y hoy os traigo la adaptación.
La operación bikini ya es tarde para empezarla, ¡así que a darse el lujo!
Tiempo total: 80 min + mínimo 4h enfriar
Raciones: 1 molde 18 cm diámetro
Dificultad: Baja
Ingredientes base:
- 180 gr galletas Maria o similares
- 100 gr mantequilla
- 40 gr avellanas o almendras en cubos (opcional)
Ingredientes capa de manzana:
- 350 gr mermelada de manzana comprada o casera
- 2 cditas gelatina en polvo
- 30 ml agua fría
Ingredientes capa de cheesecake:
- 200 gr Philadelphia
- 200 ml nata para montar
- 40 gr azúcar blanco
- 2 cditas gelatina en polvo
- 40 ml agua fría
Ingredientes capa de dulce de leche:
- 120 gr Philadelphia
- 120 ml nata para montar
- 200 gr dulce de leche
- 2 cditas gelatina en polvo
- 40 ml agua fría
Ingredientes cobertura final:
- 50-100 gr dulce leche a temperatura ambiente (opcional)
- Almendra crocanti (opcional)
- Nata montada (opcional)
Elaboración:
Paso 1:
Empezaremos preparando la base. Como la mayoría de tartas de queso, lleva una base de galletas triturada. Para ello trituraremos las galletas con una batidora o las golpearemos con un rodillo dentro de una bolsa hasta que sean tipo arenilla. Si optáis por añadir almendras o avellanas, debéis triturarlo junto a la galleta.
Entonces lo pondremos en un bol grande y sobre verteremos la mantequilla derretida. Removeremos muy bien con una espátula o cuchara, asegurándonos que toda la galleta se impregna bien. Después lo colocaremos en la base del molde, previamente engrasado para facilitar el desmoldado. Os recomiendo un molde desmoldable, pues sino tendréis que servirlo en el mismo molde. Verteremos toda la galleta y con una cuchara o lengua repostera iremos repartiéndola por toda la superficie y haciendo presión y chafando para que quede compacta. Nos lo llevaremos a la nevera mientras seguimos con la receta.
Paso 2:
Para la siguiente capa lo primero que tendremos que hacer es hidratar la gelatina. De hecho este proceso lo repetiremos para todas las capas.
Para ello pondremos en un bol el agua fría y verteremos dentro la gelatina. Lo removeremos bien unos segundos y lo dejaremos reposar 10 min. En este punto veremos que la gelatina ha absorbido toda el agua y está como sólida. En este punto, la calentaremos 10 o 15 seg en el microondas para volverla líquida de nuevo.
Paso 3:
A continuación, pondremos la mermelada en un bol grande y encima verteremos la gelatina ya líquida. Removeremos muy bien con unas varillas de mano o una espátula y, cuando veamos que se ha integrado, recuperaremos el molde de la nevera y cubriremos la galleta con la mermelada. Debemos asegurarnos que queda bien uniforme y que cubre toda la galleta y los bordes. Cuando esté listo, esta vez nos llevaremos el molde al congelador, alrededor de 10 min o cuando veamos que está lo suficientemente cuajado como para que no se mezcle con la siguiente capa.
En mi caso veréis que la mermelada es bastante oscura porque es casera y la hice con panela y vainilla. Es difícil encontrar mermelada de manzana así que aquí os dejo mi receta infalible (seguid todos los pasos sin triturar la fruta). Y sino también podéis comprar mermelada de otras frutas.
Paso 4:
Para la siguiente fase repetiremos el proceso de la gelatina como anteriormente explicado. A continuación pondremos en un bol la Philadelphia, la nata y el azúcar. Con unas varillas eléctricas (o en un robot o batidora) mezclaremos a alta velocidad un par de minutos hasta integrar y conseguir una mezcla homogénea. Cuando ya esté todo mezclado verteremos la gelatina ya líquida y volveremos a integrar batiendo unos segundos.
Recuperaremos el molde del congelador, nos aseguraremos que ha cuajado y verteremos la capa de cheesecake encima. De nuevo igualaremos bien la superficie y rellenaremos bien los bordes. Volveremos a llevar el molde al congelador.
Paso 5:
Repetiremos el proceso de la gelatina y la mezcla en un bol de la Philadelphia, la nata y, esta vez, cambiamos el azúcar por dulce de leche. Revisad bien pero las medidas que cambian respecto a la capa anterior.
Cuando esté todo integrado, agregaremos la gelatina y mezclaremos hasta homogeneizar. Recuperaremos el molde y, si la capa anterior ha cuajado, vertemos la siguiente con delicadeza. Con la ayuda de una lengua repostera iremos igualando la superficie y llegando hasta los bordes. Esta es la capa más líquida, aunque debe ser algo densa, por lo que nos costará menos repartirla.
En este punto entonces nos llevaremos la tarta a la nevera y la dejaremos enfriar y reposar un mínimo de 4 horas, pero si es toda la noche mejor que mejor.
Paso 6:
Llegamos a la última capa antes de la cobertura final (y opcional). En realidad podríamos consumir la tarta tal cual, pero el toque de la decoración final no tiene desperdicio. Además, si queréis preparar esta tarta para algún cumpleaños o evento siempre lucirá más.
Lo que haremos es cubrir toda la superficie con una fina capa de dulce de leche. Os recomiendo que esté a temperatura ambiente para que sea fácil espercirlo y no tener que hacer mucha fuerza sobre la tarta. Cuando hayamos cubierto toda la superficie, acabaremos de decorar con un círculo de almendras crocanti que le van a dar ese toque crunchy a nuestro bocado.
Lo ideal es consumirla fría y conservarla en la nevera, ¡que no queremos que se derrita o se ponga mala! Cuando os llevéis un bocado a la boca se os va a deshacer ???




