Inicios de septiembre es la época estrella para los higos, una de las frutas más ricas en nutrientes y beneficios para la salud y que destaca por su aporte de fibra, necesaria para mantener una buena digestión y salud cardíaca. También contiene una cantidad importante de antioxidantes, previniendo el envejecimiento prematuro y diferentes tipos de enfermedades. Por otro lado, su alto contenido de polifenoles, hierro, potasio, calcio, vitamina C y proteínas, además de su bajo nivel de calorías, hacen de este fruto un alimento ideal. Una de las recetas estrella con los higos es la mermelada y hoy os traigo una opción algo más saludable que la mermelada casera tradicional, hecha con panela.
Veréis que os doy 2 medidas de ingredientes. La que hice yo fue para 500 gr de mermelada de higos, porque tenia menos cantidad de fruta, pero habitualmente hago la de 800 gr. De todas formas, dependerá de si la podéis envasar para que os dure más o si la podéis repartir entre amigos y familiares, ya que con la opción de 500 gr salen 3 o 4 potecitos y es más que suficiente. Si no se envasa al vacío, se conserva bien en la nevera 5-6 días. Yo la unto en tostadas, la añado a mis bowls de desayuno o para endulzar recetas. ¡Muy versátil!
Tiempo total: 45 min
Raciones: 500 gr de mermelada
Dificultad: Baja
Ingredientes:
- 500 gr higos pelados (u 800 gr)
- 40 gr azúcar blanco (o 90 gr)
- 70 gr panela de calidad o azúcar de coco (o 130 gr)
- Zumo de 1/2 limón (o 1 limón)
- 30 ml agua (70 ml agua)
- 1/2 vaina de vainilla (opcional)
Elaboración:
Paso 1:
Empezaremos pelando los higos y troceándolos en pequeños trozos. Luego pondremos todos los ingredientes en una olla (más o menos grande dependiendo la cantidad de mermelada que vayáis a hacer) y lo removeremos bien antes de llevarlo al fuego para que todo se integre y reparta bien.
Paso 2:
Llevaremos la olla al fuego, a fuego alto, y empezaremos a remover. Cuando entre en hervor bajaremos el fuego y seguiremos removiendo sin parar hasta que cueza por completo. Dependiendo de la madurez del higo, puede oscilar entre 20 o 30 min. Un truco: cuando remováis y podáis ver el fondo de la olla y veáis como si la mezcla se despegara de las paredes, estará lista.
En este punto tenéis dos opciones: o dejarla así o triturarla un poco para hacerla más ligera. Si, como a mi, os gusta encontraros algún tropezón de fruta la podéis dejar así, pero si la quieres más cremosa, podéis triturarla unos segundos en la misma olla hasta conseguir la consistencia deseada. Si decidís triturarla, antes acordaos de retirar la vaina de vainilla.
Paso 3:
Al retirar la olla del fuego, veremos que la mermelada está algo ligera y no mostrará al 100% textura del mermelada, pero ya veréis que a medida que enfría va cogiendo consistencia. La dejaremos entibiar un poco en la misma olla y, aún un poco caliente, la trasladaremos a los recipientes en los que la vayamos a guardar. Si lo deseáis, podéis envasarla al vacío (en conserva) para conservarla más tiempo.
Lo llevaremos al frigorífico y ya tenemos desayuno listo para el día siguiente!! No me digáis que no es una receta sencilla y sabrosa, además de súper satisfactoria.
Cuando cada mañana me tuesto el pan y pongo mi propia mermelada, como que cojo con más energía el día.


